Beneficios de los videojuegos en la educación: mejoran habilidades y despiertan vocaciones

Los beneficios de los videojuegos incluyen el desarrollo de habilidades como la atención, la creatividad, la memoria, los idiomas y el trabajo en equipo. Un sinfín de personajes de videojuegos despiertan vocaciones tempranas y enseñan historia, geografía o matemáticas a millones de escolares y adultos en todo el mundo.

Los beneficios de los videojuegos han llegado también a la enseñanza con el game-based learning o aprendizaje basado en los juegos electrónicos. Este método educativo utiliza lo bueno de los videojuegos para transmitir conocimientos a los estudiantes y se fundamenta en tres puntos clave:

  • Dinamiza la educación: transforman el aprendizaje en un juego divertido, emocionante y sin clases aburridas. Esto hace que los alumnos asimilen y retengan los contenidos casi sin darse cuenta.
  • Incrementa la motivación: convierten a los estudiantes en los protagonistas de la historia y premian su esfuerzo con medallas, vidas extra o bonus, y así consiguen captar y mantener su interés por aprender.
  • Facilita la práctica: permiten aplicar los conocimientos adquiridos sin crear situaciones de peligro, cometido, por ejemplo, de los simuladores de aviación y navegación.

SERIOUS GAMES

Dentro del game-based learning existen unos videojuegos educativos conocidos como serious games (videojuegos serios), de forma que este segmento busca formar a los estudiantes en materias concretas, el aprendizaje de idiomas o el entrenamiento de profesionales.

Con moderación los videojuegos, además de mejorar el aprendizaje, impulsan otra serie de beneficios. Repasamos algunos de ellos:

  • Mejoran la capacidad de respuesta: Agilizan la capacidad de lidiar con imprevistos al plantear problemas y establecer un tiempo para resolverlos.
  • Fomentan el trabajo en equipo: Las partidas con varios jugadores con un objetivo común refuerzan la capacidad para resolver problemas de forma colaborativa.
  • Estimulan la creatividad, la atención y la memoria visual: Estimulan estos aspectos al plantear retos que obligan a concentrarse, a usar la imaginación y a recordar los detalles para resolverlos.
  • Mejoran la estrategia y el liderazgo: Los videojuegos ponen a sus protagonistas en situaciones de mando, mejorando su capacidad para resolver conflictos, dirigir a otros personajes y tomar decisiones.
  • Enseñan idiomas: Facilitan el aprendizaje de otras lenguas a través de las instrucciones, los chats con otros jugadores o la propia narración de la historia.
  • Favorecen el pensamiento crítico: El trasfondo ético, filosófico y social de estos juegos y su capacidad para hacer reflexionar a los jugadores y mejorar su pensamiento crítico.

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